Lardet, nacido en Fleurier, fue cónsul de Suiza en España, relojero y comisionista de relojes. Falleció en Madrid en 1904. Tuvo taller en lo que yo creo era esquina de Plaza de la Provincia y calle Imperial y poco después atendía a la burguesía en un principal de la calle de la Victoria, 2. Tambien tenía casa en Lisboa. Desde su puesto de cónsul defendió muy bien sus intereses y los de la industra relojera suiza así, por ejemplo, logró que la cajas de oro de los relojes pagasen aduana por solo 1 peseta mientras que el mismo oro de joyería pagaba más de 10.
Vayamos al reloj de alta precisión:
Este reloj está animado por un escape de cronómetro de Earnshaw, el sistema más libre y menos interferente jamás concebido en relojería mecánica. Su principio es el mismo que hizo posibles los grandes cronómetros de marina, aquellos instrumentos de precisión que permitieron al hombre medir el tiempo con la exactitud necesaria para calcular la longitud en alta mar.
El volante, regulado por una espiral cilíndrica, respira de forma vertical y perfectamente concéntrica. Al abrirse y cerrarse, su movimiento recuerda al latido sereno de un corazón, regular y constante, imagen visible de un equilibrio mecánico llevado al límite de lo posible.
Esta combinación —escape Earnshaw y espiral cilíndrica— no responde a una búsqueda de complejidad, sino a una obsesión por la precisión. Es relojería en estado puro: energía liberada, interferencia mínima y un regulador que oscila con una libertad casi absoluta.
Vayamos al reloj de alta precisión:
Este reloj está animado por un escape de cronómetro de Earnshaw, el sistema más libre y menos interferente jamás concebido en relojería mecánica. Su principio es el mismo que hizo posibles los grandes cronómetros de marina, aquellos instrumentos de precisión que permitieron al hombre medir el tiempo con la exactitud necesaria para calcular la longitud en alta mar.
El volante, regulado por una espiral cilíndrica, respira de forma vertical y perfectamente concéntrica. Al abrirse y cerrarse, su movimiento recuerda al latido sereno de un corazón, regular y constante, imagen visible de un equilibrio mecánico llevado al límite de lo posible.
Esta combinación —escape Earnshaw y espiral cilíndrica— no responde a una búsqueda de complejidad, sino a una obsesión por la precisión. Es relojería en estado puro: energía liberada, interferencia mínima y un regulador que oscila con una libertad casi absoluta.